jueves, 26 de enero de 2017

martes, 24 de enero de 2017

lunes, 2 de enero de 2017

Entrevista al traductor Guido Rivarola

Hoy comparto con ustedes una entrevista que le hice al traductor Guido Rivarola, quién se desempeña como gerente de proyecto en una agencia de traducción local.

¿Cuáles son las funciones de un gerente de proyecto?

El gerente de proyecto es quien coordina los proyectos de traducción. Es el nexo entre el cliente final y los traductores y editores. Realiza el “presupuesto” del trabajo, cotizando en base a las tarifas de los clientes y los márgenes de ganancia. Luego organiza las fechas de entrega y asigna el trabajo a los traductores. Una vez finalizado los proyectos, se ocupa de cobrar al cliente y crear las órdenes de pago para los traductores.

¿El hecho de ser traductor te ayuda en tu trabajo?

Sí, absolutamente. Igual que ayuda a un traductor haber sido gerente de proyecto. No solo por usar el inglés todo el día, sino que también me permite responder consultas directamente antes de mandarlas al cliente o poder realizar pequeñas ediciones o proofreadings, es una ventaja.

¿Trabajaste como traductor antes de ser gerente de proyecto?

Muy poco, solo por 6 meses. Ahora muy de vez en cuando hago trabajos para clientes particulares.

¿Por qué decidiste trabajar como gerente de proyecto?

Difícil respuesta: en el momento que empecé, hace casi 6 años, yo estaba traduciendo poco y nada y apareció una oportunidad en una empresa. Ahí aprendí muchísimo sobre la industria de la localización,  cómo organizar un proyecto, sus fechas de entrega, los estimados de productividad e innumerables etcéteras. Creo que en el momento no me di cuenta de que me estaba “transformando” en un gerente de proyectos. Simplemente, pasó. Es la eterna lucha interna entre ser freelancer y estar en relación de dependencia.

¿Qué cualidades hay que tener para desempeñarse como gerente de proyecto?

Paciencia ante todo. Y ser organizado.

Visto desde afuera, da la sensación de que trabajar como gerente de proyecto es muy estresante y hay que dedicarle mucho tiempo. ¿Es así?

Es relativo. Al principio sí, porque todo es nuevo. Pero como en cualquier trabajo, depende de cómo se lo toma cada uno. Creo que hay que saber cuándo cortar, yo salgo de la oficina y me olvido de todo. Con respecto a dedicarle tiempo, como dije antes, es paciencia. A veces los clientes no saben lo que mandan entonces tenés doble trabajo: interpretar lo que el cliente quiere o quiso decir y después decodificarlo para explicárselo al traductor. Y para el otro lado también, a veces un traductor no entiende bien la consigna o tiene algún problema con una herramienta, entonces hay que buscar la vuelta para que todo funcione.

¿Qué valora un gerente de proyecto en un traductor?

Personalmente valoro la buena onda y la buena predisposición. Hay traductores que revisan TODO antes de arrancar, otros que no lo hacen y ahí empiezan los problemas.

¿Qué consejos le darías a un traductor que recién comienza?

Que traten de arrancar lo antes posible, si pueden mientras están estudiando. Y si pueden conseguir una empresa de traducción que los “forme”, mejor. Creo que para arrancar está muy bien un puesto in-house, donde van a poder ver las dos caras de la moneda. Reciban todo el feedback, el bueno y el malo, siempre ayuda a crecer.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Entrevista a la traductora Patricia Labastié

Hoy comparto con ustedes una entrevista que le hice a Patricia Labastié, quien está al frente del Colegio de Traductores de la Provincia de Santa Fe (2ª Circ.).

¿Por qué decidiste ser traductora?

No podría decir que decidí ser traductora por algún motivo en particular. Llegué donde estoy sin haber tomado una decisión muy pensada, más bien por decantación y descarte. Siempre me gustó leer, escribir, investigar, contar. Cuando terminé el secundario, empecé Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario porque soñaba con hacer periodismo de investigación. Al tercer año dejé y me anoté en el profesorado de inglés del Instituto “Olga Cossettini”. A un par de materias de recibirme, me desencanté con las prácticas docentes y abandoné el profesorado. Así fue como decidí probar suerte con el traductorado. En la primera clase de Traducción I con la genial Graciela Calatroni supe que eso era lo mío: leer, escribir, investigar y contar mediando entre dos lenguas y dos culturas. Hoy puedo afirmar que elijo ser traductora sin dudarlo un instante. Soy por y en la traducción; no me veo haciendo otra cosa.

¿Cuáles son tus áreas de especialización?

Marketing, educación, medicina y ciencias sociales.

¿Qué es lo que más te gusta de ser traductora? ¿Y lo que menos te gusta?

Lo que más me gusta: aprender cosas nuevas todo el tiempo, trabajar en piyama, poder montar la oficina en cualquier rincón del mundo, decir con orgullo “A mí hace poco me tocó traducir sobre eso” en medio de cualquier conversación (risas). Lo que menos me gusta: los plazos de entrega que a veces te impiden salir al mundo fuera de línea, la falta de reconocimiento social de la profesión, la parte de facturación y seguimiento de pagos.

Realizaste la traducción de The Importance of Being Earnest al español. ¿Cómo se transformó en La importancia de ser Franco?

Todo empezó como un juego: hace unos veinte años yo tenía un amigo por carta vasco dramaturgo. En uno de nuestros intercambios epistolares comentamos lo genial de The Importance... y surgió la idea de buscarle la vuelta al nombre en español para hacer una traducción a cuatro manos que conservara el sentido y el efecto del original inglés. La idea era buscar un nombre propio que reflejara las cualidades de E(a)rnest dos en uno. Fue así como yo llegué a Franco y el vasco a Justo. Lo interesante de ese intercambio es que a pesar de que ninguno de los dos estudiara traducción (en esa época, yo hacía el profesorado en inglés y él no sabía mucho inglés y solo conocía la obra en español), surgió el tema de la recepción de la traducción en cada país, y convenimos que en España Franco no resultaría una traducción muy simpática o que podría prestarse a confusiones por el Generalísimo, pero que en Latinoamérica sí podría ser una buena traducción. De hecho, de este lado del charco la cosa funcionó bastante bien: La importancia de ser Franco fue parte del trabajo final que presenté para rendir libre Traducción literaria en el traductorado, luego se convirtió en un libro que autoedité en papel y más tarde en una obra que llevó a las tablas el grupo de teatro plurilingüe Torre, de la Universidad Nacional de Córdoba.

¿Qué obras o escritores te gustaría traducir?

Algunos cuentos y poesías de Charles Bukowski. Alguna comedia que todavía no leí.

¿Qué opinás del uso de las herramientas informáticas de traducción? ¿Tenés alguna herramienta preferida?

En términos generales, las herramientas de traducción asistida pueden agilizar mucho el trabajo y contribuir a la coherencia terminológica, pero por sí solas no son sinónimo de calidad o rapidez. Estoy a su favor siempre que sean justamente eso: una ayuda, no una excusa para aplicar descuentos o exigir plazos incumplibles. Yo sé usar bien una sola herramienta y con eso me basta para trabajar, pero soy consciente de que manejar varias es una ventaja competitiva para diferenciarse de los que no. Recomiendo probar entre la gran variedad disponible (pagas y gratuitas) y elegir la que a cada uno le guste o le sirva más en función de lo que le pidan sus clientes.

¿Por qué decidiste participar en el Colegio de Traductores?

Hace siete años me invitaron a integrar una lista como miembro del Consejo Directivo y no dudé en sumarme. Desde entonces, colaboré cuatro años en el Consejo, dos en el Tribunal de Conducta y un año en el Consejo otra vez. Me gusta organizar actividades, hacer relaciones públicas, ayudar a generar conciencia (como me gusta decir a mí, “agitar”) entre traductores y traductores en vías de desarrollo, y el colegio es un espacio donde me siento muy cómoda haciendo todo eso. Es mi forma de contribuir a la defensa de la profesión. Agrego: ser autoridad del Colegio es un trabajo ad honórem que implica horas de dedicación que uno les resta al descanso, a los afectos y al mismo trabajo con que uno paga las cuentas a fin de mes. Desde los inicios de la Asociación de Traductores hasta la creación del Colegio de Traductores (que en 2017 cumple 25 años), hay una lista de voluntarios anónimos o más o menos conocidos que dedicaron grandes esfuerzos para que el Colegio exista y llegue a ser lo que es hoy. Si uno repasa la historia, ve que estos colaboradores comparten una gran vocación de servicio y la defensa de la profesión que mencioné antes, enmarcada en una realidad distinta en cada época, pero siempre con este mismo espíritu. A estas personas no solo hay que darles las gracias por los servicios prestados, sino imitarlas para seguir avanzando. Esa es mi idea de participación en el Colegio. Agrego más: no hace falta ocupar un cargo para colaborar. Cada traductor puede poner su granito desde su lugar matriculandosé, acompañando las propuestas de formación continua y de encuentros sociales, aportando ideas, preguntando “¿En qué puedo ayudar?” en lugar de “¿Qué me puede dar el Colegio?”, ejerciendo la profesión con ética, educando al cliente y defendiendo los aranceles sugeridos, por solo nombrar algunos ejemplos.

¿Qué beneficios puede brindarle el Colegio de Traductores a un traductor?

O sea: ¿qué me puede dar el Colegio? (risas) Además de la obvia respuesta de la matrícula, puedo mencionar visibilidad y estatus profesional, formación continua, descuentos con proveedores de distintos rubros (hotelería, imprenta, cobertura médica, etc.) y en actividades de capacitación organizadas por terceros, una red de contactos y un espacio de camaradería, entre otros.

¿Qué le dirías a una persona que aspira a convertirse en traductor?

¡Convertite! (risas) Parafraseando al viejo indecente ya mencionado: “Encontrá lo que amás y dejá que te mate”. Si lo que amás es la traducción, estudiá, traducí, participá en foros y listas, hacé contactos, sumate a una asociación profesional, traducí más, seguí estudiando y formandoté en la especialización que tengas en vista, aprendé sobre marketing personal y profesional, asistí a congresos de traductores y de las industrias que te interesan, consultá a los que tienen más experiencia y seguí traduciendo. Convencete de que podés ganar bien y ser feliz haciendo lo que te gusta, y esforzate por eso. No es fácil, pero se puede.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

lunes, 7 de noviembre de 2016

Entrevista a la traductora e intérprete Evelyn Diaz

Hoy comparto con ustedes una entrevista que le hice a la traductora e intérprete Evelyn Diaz acerca de su labor como intérprete.

Después de recibirte de traductora, ¿por qué decidiste estudiar interpretación?

Sentía intriga por la interpretación, sobre todo por la interpretación simultánea, y siempre supe que al recibirme de traductora iba a continuar mis estudios para ser intérprete. Quería explorar la profesión; ponerme a prueba a mí misma. Y no me arrepiento. Me permitió hasta pulir cosas de mi personalidad, ya que antes era más tímida y luego de estudiar interpretación pude cambiar eso a base de esfuerzo, mucho trabajo, y ejercicios de expresión corporal y oratoria. 

Evelyn Diaz
¿Qué tipos de interpretación existen? ¿En cuál te especializás?

La interpretación se divide en dos grandes ramas: simultánea y consecutiva. A su vez, existen otros tipos de interpretación que son menos conocidos aunque no menos frecuentes en el ejercicio de la profesión: interpretación susurrada, de enlace, de acompañamiento, jurada, etc. La diferencia y las estrategias de cada uno de estos tipos se van a explicar en detalle en el workshop de orientación profesional “Ser Intérprete” que llevaremos a cabo el 18 de noviembre.
Yo me especializo en la interpretación consecutiva, que es donde tengo más experiencia además de ser el tipo de interpretación que más me gusta. Estar en contacto con la gente es un plus que te da esta profesión.

¿Podrías describirnos una de tus jornadas de trabajo habitual?

Al trabajar freelance mis jornadas de trabajo suelen diferir unas de otras. Por lo general me levanto temprano y después de desayunar dedico una hora a revisar mis cuentas de correo electrónico, mirar las redes sociales, responder mensajes pendientes, participar en foros relacionados con la traducción y echarle un vistazo a mi agenda (¡sigo usando la agenda en papel!) para organizarme. Siempre trato de trabajar de 6 a 8 horas diarias, pero voy distribuyéndolas según las actividades que haya planificado para el día y la urgencia de los proyectos. Hoy en día, trabajo para más de 10 empresas y agencias de traducción internacionales ubicadas en más de 5 países… eso implica diferentes zonas horarias, pagos en varias monedas y formas de trabajar que cambian de una cultura a otra. Ser organizado puede ser una cualidad innata de la personalidad, o algo que se aprende y se adquiere con el tiempo y, muchas veces, ¡a la fuerza! Con los años fui aprendiendo a manejar mis horarios y a cumplir con mis responsabilidades sin dejar de lado los afectos, la actividad física, las artes y los viajes… un equilibrio sano entre la vida profesional y la vida personal. 

¿Qué habilidades se requieren para ser intérprete?

Podría hacer una lista extensa y estaríamos hablando un largo rato sobre el tema. Siempre depende del tipo de intérprete que quieras ser y del trabajo que tengas que realizar. De todas formas, ciertas habilidades se comparten: la capacidad de resolución, la fluidez en el idioma meta y la sensibilidad ante diversas culturas. En el taller del viernes 18 se va a hablar mucho acerca de estas y otras habilidades, además del proceso de negociación con el cliente, la importancia del trabajo en equipo, los cuidados de la voz y otros temas no menores relacionados con la interpretación y con el ejercicio de la profesión en sí. 

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? ¿Hay algo que no te gusta?

Lo que más me gusta de ser traductora e intérprete es el aprendizaje constante. Los proyectos pueden variar tanto, incluso en un mismo día, que terminás aprendiendo cosas de muchos temas diferentes y eso es algo que a los curiosos nos encanta. Hoy podés leer sobre las culturas de la Costa del Noroeste de América del Norte, mañana sobre tendencias de moda en París y la semana próxima sobre el sistema de educación en Asia. 
Un aspecto negativo de la profesión puede ser la inestabilidad económica, ya que nunca se tiene un “sueldo fijo”. Si bien con los años se va creando un flujo de trabajo que permite vivir de la traducción/interpretación, nunca se sabe cuál será el sueldo total a fin de mes. 

¿Trabajás como traductora e intérprete o solo como intérprete?

Actualmente me considero más traductora que intérprete, y es por eso que la disertante del workshop “Ser Intérprete” del viernes 18 será María Eugenia Pugliese (reconocida profesional de la ciudad de Rosario). De todas formas, siempre digo que “proveo servicios lingüísticos”, ya que además de traducir e interpretar, hago correcciones de textos en español, transcreaciones (traducciones creativas para marketing y publicidad), asesoramiento lingüístico para empresas, entre otros. Hace unos años fui contratada como traductora fija para algunas marcas/empresas  y eso me quitó un poco de disponibilidad para tomar proyectos de interpretación… aunque siempre trato de hacerme un lugar para ejercer como intérprete.

¿Qué consejos le darías a alguien que quiere incursionar en la interpretación?

Le diría que lo mejor es actuar y hacer de cuenta que uno es otro; tiene que poder sacarle el peso al acto de interpretar. Si logra encontrarle el lado lúdico a la situación de interpretación (sin perder el profesionalismo, por supuesto) va a poder despegarse de los nervios y quitarle tensión al trabajo. Cuando esto sucede, el trabajo ya no se ve como tal sino como la tarea de permitir la comunicación entre dos personas. Comprender el rol que uno realmente cumple y saber específicamente qué se quiere comunicar hace que la interpretación fluya y que sea menos estresante. Existen muchos consejos y estrategias que surgen de la experiencia: cómo negociar con el cliente y presupuestar un trabajo, cómo cuidar la voz, cómo desarrollar la profesión de manera ética, etc., y es por eso que decidí volcar estos y otros temas en un taller. Los invitamos a todos el 18 de noviembre al workshop “Ser Intérprete” (informes e inscripción: traduccionesevelyndiaz@gmail.com).