miércoles, 20 de octubre de 2021

Entrevista a la correctora Laura Pérgola

 


El próximo 27 de octubre se celebra el Día Internacional de la Corrección o Día del Corrector de Textos en Argentina. Para celebrar esta fecha especial y visibilizar esta profesión, decidí entrevistar a un par de correctoras. En la entrada anterior, pueden leer la entrevista que le hice a la correctora literaria Nathalia Tórtora. Hoy comparto con ustedes la entrevista que le hice a Laura Pérgola, quien se especializa en la corrección de textos académicos. Además, ha publicado libros sobre corrección de textos, como Escribir, editar y corregir textos, cuya reseña pueden leer aquí.

¿Por qué decidiste dedicarte a la corrección de textos?

Desde muy chica, tenía alrededor de 10 años, cuando dije que quería ser escritora y decidí que estudiaría Letras. Mi hermana me trajo el programa de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), que aún conservo y obviamente terminé la secundaria y mi idea de estudiar Letras se fue afianzando. Siempre tenía un cuaderno mientras leía y anotaba las palabras de las que desconocía su significado, las buscaba en el diccionario y copiaba la definición. También copiaba aquellas palabras que me gustaban o de las que quería conocer su origen. Mi casa tenía una biblioteca muy grande, con casi 12 000 ejemplares. Y ese jugar con las palabras ayudó a que me interesara por la corrección. Mis primeras experiencias como correctora fueron con los libros que publicaba mi papá y con las revistas que dirigía. Eso me permitió orientar mis correcciones sobre temas de medicina, que luego fui ampliando hacia otras disciplinas, pero siempre en el ámbito académico. 

Cuando terminé Letras se abrió la carrera de Edición en la Facultad y me inscribí, soy de las 25 primeras egresadas como Técnica en Edición. Desde ya que mi interés siempre estuvo en corrección. Terminé la carrera, viví dos años en el exterior y cuando regresé me incorporé a la cátedra de Corrección de Estilo. 

¿Qué tipos de textos corregís?

Como comentaba antes, corrijo textos académicos, libros de textos escolares y he corregido temas de los más variados cuando trabajé en Coleccionables (todo lo que sale en los kioscos). Fue donde aprendí muchísimo, porque la exigencia por los productos y la necesidad de cumplir con fechas estipuladas exigían mucha concentración a la hora de corregir. 

En general, las disciplinas que más corrijo son medicina, derecho, psicología, lingüística… 

¿Qué dificultades pueden presentarse durante la corrección de textos académicos?

Cuando corrijo tesis o monografías, por ejemplo, la mayor dificultad se presenta en la coherencia y cohesión de los textos. Por ejemplo, muchas veces una oración es un párrafo. También hay muchas dificultades con las citas y referencias bibliográficas. En la actualidad, están de moda las normas APA y no son fáciles de usar para quienes tienen que presentar una monografía, una tesis, etc. 

¿Qué herramientas informáticas utilizás para corregir?

Uso Word, Adobe Acrobat Pro DC, corrijo también en línea. Sé que hay programas para corregir, pero creo que nuestra profesión no es automática, no corregimos solamente la ortotipografía. Leer un texto, corregirlo, es embellecerlo y nuestra profesión requiere de muchos conocimientos que no suelen ser automáticos. 

¿Cuáles son los sitios web que más consultás si tenés alguna duda?

Consulto la RAE, Wordreference.com por el diccionario de sinónimos, algunos diccionarios médicos online, Fundéu. También formo parte de PLECA y cuando hay dudas también se puede consultar a las y los colegas. 

¿Qué libros sobre corrección de textos recomendás?

¡Hay un montón! Los de Martínez de Souza, que me acompañaron durante mi cursada de la carrera de Edición, los libros de Leonardo Gómez Torrego, los libros de la RAE


¿Cómo surgió la idea de escribir el libro Escribir, editar y corregir textos que publicaste este año?

Es un libro que tenía pensado hace muchos años. Yo fui coautora de El arte de escribir bien en español (con García Negroni y Stern) y quería escribir un libro en el que no solo se hiciera referencia a la gramática, sino a todo el proceso de edición y destacar fundamentalmente la profesión de corrector/a. Mi intención fue transmitir mi experiencia y que la búsqueda de las dudas fuera sencilla. Especialmente porque a veces no tenemos tiempo, porque las correcciones siempre son para “ayer” y lxs correctores necesitamos resolver rápidamente las dudas. Fue un libro que nació en la pandemia y me dio muchas satisfacciones porque fue muy elogiado y comprado en el exterior. ¡Fue un placer escribirlo y sé que las próximas ediciones tendrán nuevas correcciones!

Cada vez más escritores/as utilizan un lenguaje no sexista en sus textos (de hecho, vos lo utilizás en tu libro). ¿Qué recursos y estrategias recomendás a la hora de corregir un texto redactado de esta forma? 

Aprovecho para aclarar que la postura de la RAE me parece rígida y no la comparto, aunque tampoco considero que el uso del lenguaje no sexista deba ser de uso obligatorio. Como expuse en el último congreso de corrección, muchxs autores optan por hacer una aclaración de por qué no lo usan aunque estén a favor de las disidencias sexuales y de género. Creo que el uso es una manifestación retórica que permite visualizar la lucha de las mujeres y de las disidencias sexuales y de género. Es una forma válida que no implica un cambio en el sistema de la lengua. 

¿Qué cualidades debe tener un/a buen/a corrector/a?

Creo que mucha paciencia, mucha concentración y empatía con quienes escriben y cometen errores. No podemos andar por la vida con un lápiz rojo corrigiendo y señalando errores. Como dice Piglia, “el último corrector es el lector” y el ojo humano no está libre de errores… A mí me duele cuando veo que un error quedó en un libro que corregí, pero sé que suele pasar porque somos muchxs actores los que intervenimos para que un libro se convierta en un producto.

¿Qué le dirías a alguien que quiere convertirse en corrector/a? 

Que este no es un oficio, no alcanza con ser un gran lector/a o no tener faltas de ortografía. Ser corrector/a es una profesión que requiere años de estudio y una continua actualización, porque por suerte nuestra lengua está viva y se modifica, se incorporan nuevos términos, está en movimiento. Descubrir el origen de las palabras, saber por qué elegimos un término y no otro, comprender qué quiere transmitir un/a autor/a no es una tarea sencilla, tampoco es imposible.

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